Eclipse australia 2012

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Un eclipse solar es el fenómeno astronómico que ocurre cuando la Luna oculta al Sol, visto desde la Tierra. Esto ocurre cuando el Sol, la Luna y la Tierra están alineados.

En la portada se puede ver el eclipse solar total, visto desde Ellis Beach en el extremo norte de Queensland, el 14 de noviembre de 2012.

Otra maravillosa imagen del eclipse solar del 13 de noviembre de 2012, en Australia, se publicó en el sitio web del Observatorio.

Actualmente sabemos que la Tierra gira alrededor del Sol,y que la Luna está bailando alrededor de la Tierra. La Luna es un satélite de la Tierra.

Eclipse Sol Observatorio
Eclipse de Sol en Australia año 2012. Crédito: Alex Chernay. Web “observatorio.info/2012/11/como-un-diamante-en-el-cielo/”.

Teniendo en cuenta estas circunstancias, no es extraño que, de vez en cuando, la Luna se interponga entre el Sol y la Tierra, y que cubra al Sol. Es lo que se llama “eclipse solar“.

Cada vez que la Luna pasa entre el Sol y la Tierra, ocurre un eclipse solar.

Pero el plano de la eclíptica de la Luna tiene una inclinación de 5º con respecto al plano ecuatorial de la Tierra. Esto complica un poco las cosas.

Sol Tierra Luna
Sistema Sol-Tierra-Luna. Crédito: web “space-awareness.org”
Orbita Luna
Orbita de la Luna alrededor de la Tierra. Crédito: web “researchgate.net”

La imagen superior muestra que la órbita lunar está inclinada unos 5º con respecto a la órbita de la Tierra (eclíptica).

Debido a esto, en numerosas ocasiones (meses) la Luna pasa por delante del disco solar, pero sin esconderlo.

El diámetro del Sol (1.398.000 km) es 400 veces mayor que el de la Luna (3.476 km).

Pero la Luna está a 384.000 km de la Tierra; unas 400 veces más cerca que el Sol, que está a 150.000.000 km de distancia.

Esto hace que el tamaño aparente de la Luna y el Sol sea aproximadamente el mismo.

Es una coincidencia que hace posible que la Luna cubra completamente al Sol en determinadas posiciones.

Los eclipses solares pueden ser totales, parciales o anulares, dependiendo de la proporción del Sol cubierta por la Luna.

Eclipse de Luna
Eclipse de Luna. Crédito: web “freepick.es/vector-gratis/”

La sombra que llega a la Tierra en un eclipse total es muy pequeña, cubriendo como máximo 270 km de ancho.

A medida que la Tierra gira y que la Luna también se mueve, la sombra de la Luna se mueve, de tal manera que el eclipse cubre progresivamente las áreas cercanas al punto de máxima ocultación del Sol.

Un eclipse solar total se desarrolla en varias etapas; el resultado del oscurecimiento progresivo es, a veces, verdaderamente espectacular.

Eclipse sol
Eclipses de Sol. Crédito: web “timeanddate.com”

Desde la antigüedad más remota, los astrónomos chinos (2137 a. C.) y caldeos (1375 a. C.) registraron algún eclipse solar.

Los mayas y aztecas también fueron muy buenos astrónomos, y nos dejaron un registro exacto de los eclipses de sol.

El historiador griego Heródoto narra que cuando medos y lidios estaban en medio de una batalla campal, en el 585 a. C. hubo un eclipse de sol que impresionó tanto a los combatientes, que cancelaron la batalla y cada uno se retiró a su campamento.

Curiosamente, este eclipse ya había sido predicho por el filósofo y matemático griego Tales de Mileto.

El eclipse solar más famoso

Sin duda, el más famoso de todos los eclipses de Sol, es el ocurrido el 29 de mayo de 1919.

En esos años, la teoría de la relatividad enunciada por Albert Einstein, estaba en el centro de todas las discusiones.

Según Einstein, el campo gravitacional del Sol dobla los rayos de luz (provenientes de las estrellas) que pasan cerca de su campo gravitacional. En condiciones normales, no hay forma de verificar esta afirmación.

Hubo una gran expectación por tomar fotografías de las estrellas que estaban en la línea de visión cerca del Sol durante el eclipse.

Estas fotografías se compararían con fotografías nocturnas de esas mismas estrellas, cuando la gravitación solar no las afectaba directamente.

Dos equipos de científicos viajaron específicamente a las zonas del eclipse total, para realizar mediciones que confirmarían la teoría de la relatividad.

Uno de estos equipos, bien equipado con instrumentos y dirigido por el famoso astrofísico inglés Sir Arthur Eddington (1882-1944), llegó el 23 de abril de 1919 a la isla Príncipe, en la costa occidental de África, en Guinea.

Durante un mes, estuvieron ensamblando escrupulosamente el complicado equipo de observación.

La Primera Guerra Mundial acababa de terminar, de la que Alemania, donde nació Einstein, había salido muy mal.

Eddington estaba particularmente emocionado de que si los resultados de sus mediciones confirmaban la teoría de Einstein, los científicos británicos tendrían una razón más para reconciliarse con sus colegas alemanes.

Eddington
Arthur Eddington. Crédito: Wikipedia

El otro equipo, liderado por el astrónomo inglés Frank Watson (1868-1939), Director del Observatorio de Greenwich, se trasladó a la ciudad de Sobral, en el norte de Brasil, también para realizar mediciones que demostraran las entonces controvertidas predicciones de la teoría de la relatividad.

Se dice que en aquellos días se le preguntó a Einstein qué pasaría si la observación no confirmaba las predicciones de la relatividad general. Einstein respondió algo así como “entonces lo sentiría por Sir Eddington y por Sir Watson. La teoría es correcta ”.

Tanto las mediciones de Sir Watson como las de Sir Eddington encontraron que los rayos de luz de las estrellas que pasaban cerca del borde del Sol estaban ligeramente curvados.

Así, se cumplieron las predicciones de la teoría de la relatividad de Albert Einstein.

El 6 de noviembre de 1919, Eddington y Watson publicaron los resultados de las observaciones, que eran consistentes con la relatividad general.

Un día después, Einstein se convirtió en una celebridad, y con razón pues era nada menos que un genio.

Frank Watson. Crédito: Wikipedia
Frank Watson. Crédito: Wikipedia

Hay una anécdota muy conocida de Sir Arthur Eddington: un periodista le comentó, en relación a la relatividad general, que él era una de las tres personas en el mundo que la entendía.

Con el característico desdén de los británicos, Eddington respondió “¿y quién es el tercero?”.